Cuando alguien entra a comprar calzado de seguridad, casi siempre acaba entre dos opciones: S1P o S3. Son las dos categorías más vendidas y en la práctica cubren la misma necesidad de partida —un zapato con puntera contra impactos y plantilla antiperforación—, así que a simple vista parecen intercambiables. No lo son.
La diferencia está en el agua y en la suela, y de ahí se derivan el peso, la transpirabilidad y la comodidad al final de una jornada de ocho horas.
Zapatos de seguridad con normativa S1P
El S1P es el modelo más comercializado y el que cubre los requisitos mínimos de seguridad para la mayoría de puestos. Es la evolución natural del S1, que a su vez parte del SB (el calzado básico, solo con puntera).
Un S1P incorpora:
- Puntera de seguridad (200 julios de resistencia al impacto).
- Zona del talón cerrada.
- Propiedades antiestáticas.
- Absorción de energía en el talón.
- Plantilla antiperforación.
Se fabrica sobre todo en piel y microfibra, materiales que transpiran bien, y es el estándar en fábricas, naves de montaje y buena parte de las obras cubiertas.
Lo que no tiene es tratamiento contra el agua. Si el suelo está seco, eso no es una carencia: es lo que hace que el zapato pese menos y el pie sude menos.
Calzado de seguridad con normativa S3
El S3 parte de lo mismo y añade dos cosas que cambian su comportamiento:
- Película hidrorrepelente en los tejidos del empeine. Repele el agua, aunque conviene entenderlo bien: un S3 no es un zapato impermeable. Aguanta salpicaduras y humedad, pero si metes el pie en un charco, acaba entrando agua.
- Suela con resaltes (tacos) para agarrar en terreno irregular.
El precio a pagar es una menor transpirabilidad que el S1P, precisamente por ese tratamiento del material.
Es la categoría indicada para:
- Trabajos en zonas húmedas o con salpicaduras.
- Construcción y trabajo de campo.
- Ambientes con bajas temperaturas.
- Terrenos irregulares, tierra, grava o rampas.
Entonces, ¿cuál elijo?
La regla práctica es corta:
- ¿Hay agua o humedad en el suelo? Si no la hay, el S1P protege exactamente igual del clavo y es más ligero y fresco. Si la hay, S3.
- ¿El suelo es irregular? Los tacos del S3 tienen sentido en exterior. En suelo liso de nave solo añaden peso.
- ¿El agua es constante o se baldea con manguera? Ninguno de los dos basta: ahí necesitas un zapato con marcado WR (categoría S7) o calzado moldeado tipo bota de agua.
Pedir S3 “por si acaso” para toda la plantilla es el error más habitual. Un S3 en un almacén climatizado es un zapato innecesariamente caluroso que la gente acaba dejando en la taquilla, y un EPI que no se usa no protege a nadie.
Un apunte sobre la normativa actual
Este artículo se escribió cuando la referencia era la EN ISO 20345:2011. La revisión de 2022 mantiene S1P y S3 pero introduce novedades que conviene conocer antes de redactar un pliego de compra: las subcategorías S3L y S3S según el tipo de plantilla antiperforación, las nuevas categorías impermeables S6 y S7, y la desaparición del marcado SRC, ya que el ensayo antideslizante pasó a ser obligatorio para todo el calzado de seguridad.
Lo tienes desarrollado en qué cambió en la EN ISO 20345:2022 y en la comparativa completa de diferencias entre S1, S2 y S3.
Dentro del calzado de seguridad laboral conviven distintas normativas y cada una especifica unas características concretas. Elegir la correcta es lo que hace que el pie esté realmente protegido en su entorno de trabajo, ni de más ni de menos.
Puedes ver modelos concretos en la página de calzado de seguridad S3 o en la guía completa de zapatos de seguridad. Si prefieres, cuéntanos la actividad de cada puesto y te decimos qué categoría le corresponde.


