Cuando una constructora equipa a su plantilla, la duda casi nunca es qué prenda comprar, sino cuántas. Si se pide de menos, a las tres semanas hay operarios trabajando con el pantalón roto o sin prenda de alta visibilidad limpia. Si se pide de más, se inmoviliza dinero en tallas que nadie usa.
La regla de los tres juegos
La referencia práctica es tres juegos por trabajador:
- Uno puesto.
- Uno en lavado.
- Uno de reserva, para el día que una prenda se rompe o se mancha sin remedio a media semana.
Con dos juegos el sistema funciona mientras no pasa nada. El primer imprevisto, como una rotura, una prenda olvidada en la obra o un lavado que no ha secado, deja al operario sin ropa en condiciones.
Por qué en obra el pantalón va aparte
En construcción la ratio de tres juegos se queda corta en pantalones. Es la prenda que soporta el roce contra el hormigón, las rodillas en el suelo y la herramienta colgada, y es la primera que se rompe. Por eso lo habitual es pedir dos pantalones por cada parte de arriba.
Esa es también una de las razones por las que en obra domina el conjunto de dos piezas frente al mono: cuando se rompe el pantalón, se repone solo el pantalón.
Alta visibilidad: siempre con reserva extra
Las prendas de alta visibilidad merecen una reserva adicional. Una prenda cubierta de mortero o con el flúor apagado deja de cumplir su clase aunque esté entera, y hay que retirarla antes de que se desgaste. Además, los lavados están contados: la etiqueta indica el número máximo de ciclos que garantiza el fabricante. Lo explicamos en clase 1, 2 o 3: qué chaleco de alta visibilidad necesitas.
Un detalle que se olvida en invierno: si el operario lleva un chaleco de alta visibilidad y encima un abrigo oscuro, el chaleco no sirve de nada. La capa de abrigo de quien trabaja cerca de maquinaria tiene que ser también de alta visibilidad, y hay que contarla en el pedido.
Ejemplo: cuadrilla de 10 operarios
Para una cuadrilla de albañilería de 10 personas que trabaja todo el año con maquinaria en obra, un pedido razonable de partida sería:
| Prenda | Por operario | Total cuadrilla |
|---|---|---|
| Polo o camiseta de alta visibilidad | 3 | 30 |
| Pantalón reforzado | 4 a 6 | 40 a 60 |
| Soft shell o parka de alta visibilidad | 1 | 10 |
| Reserva de alta visibilidad (tallas más comunes) | — | 2-3 |
El pantalón va en horquilla porque depende del desgaste real: con seis se aplica la regla completa de dos por cada parte de arriba, y cuatro suelen bastar para empezar y ver cuánto dura en esa obra. A partir de ahí se ajusta con la experiencia. En tajos muy abrasivos, como encofrado o ferralla, el pantalón dura menos. En obra cerrada sin mucha maquinaria, la reserva de alta visibilidad puede ser menor.
Reposición: rotación de personal y temporadas
El pedido inicial es solo la mitad del problema. Durante el año entran y salen operarios, y cada incorporación necesita su equipo completo en su talla. Dos prácticas que ahorran muchos problemas:
- Guardar las referencias exactas de cada prenda, con código, color y posición del logo, para que la reposición salga idéntica a lo que ya lleva el resto del equipo.
- Anticipar la capa de invierno: los pedidos de parkas y soft shell se concentran en otoño. Pedirlos antes evita quedarse sin tallas justo cuando baja la temperatura.
Recuerda también que la prenda de alta visibilidad es un equipo de protección individual. La empresa debe proporcionarla y reponerla cuando deja de cumplir su función, sin coste para el trabajador, según el Real Decreto 773/1997.
Del cálculo al pedido
En nuestra página de ropa de trabajo para construcción tienes kits por oficio (albañilería, encofrado, solados, maquinaria y jefe de obra) montados con referencias concretas. Cada kit es un juego por operario con la proporción de pantalones ya aplicada; para tener los tres juegos, se multiplica. Nos dices cuántos operarios tienes y te preparamos el pedido clasificado por tallas y con el logo de la empresa.


