En los catálogos y en las tiendas se usan como sinónimos “calzado laboral”, “calzado de trabajo”, “zapato industrial” y “calzado de seguridad”. No lo son. La diferencia está en algo muy concreto, la puntera, y de ella depende que un zapato sirva o no para un puesto donde la evaluación de riesgos exige protección del pie.
Tres normas, tres tipos de calzado
El calzado profesional certificado se divide en tres familias, cada una con su norma europea:
| Calzado de seguridad | Calzado de protección | Calzado de trabajo | |
|---|---|---|---|
| Norma | EN ISO 20345 | EN ISO 20346 | EN ISO 20347 |
| Puntera | Sí, resiste 200 julios | Sí, resiste solo 100 julios | No lleva |
| Categorías en la etiqueta | Empiezan por S (SB, S1P, S3…) | Empiezan por P (PB, P1…) | Empiezan por O (OB, O1, O2…) |
| Protege frente a | Impacto, aplastamiento y lo que añada su categoría | Impactos leves | Resbalones y otros riesgos según categoría, nunca impactos en los dedos |
El “zapato industrial con casquillo” del lenguaje de calle es, en la práctica, calzado de seguridad: el casquillo es la puntera. Y el de protección (EN ISO 20346) apenas se ve en el mercado, porque por un coste muy parecido el de seguridad protege el doble.
La regla para no equivocarse es leer la etiqueta: si la categoría empieza por S, lleva puntera de 200 julios; si empieza por O, no lleva puntera, aunque el zapato tenga aspecto robusto.
Quién decide qué calzado es obligatorio
Ni el trabajador ni el proveedor: lo decide la evaluación de riesgos del puesto, que la empresa está obligada a hacer por la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales. Si esa evaluación identifica un riesgo para los pies, el RD 773/1997 obliga a la empresa a proporcionar gratuitamente el EPI que lo cubra y al trabajador a usarlo.
La lógica es sencilla:
- Riesgo de caída de objetos, aplastamiento o atrapamiento (cargas, maquinaria, carretillas, obra): calzado de seguridad, con la categoría S que corresponda.
- Solo riesgo de resbalón en suelo mojado o engrasado, sin cargas pesadas: puede bastar un calzado de trabajo EN ISO 20347 con buen agarre (marcado SR).
- Sin riesgo identificado para el pie: no hay obligación de EPI. La empresa puede pedir un calzado concreto por imagen o uniformidad, pero eso es otra cuestión y no la regula la normativa de EPI.
Lo que no vale es lo contrario: entregar calzado de trabajo sin puntera en un puesto donde la evaluación exige protección frente a impactos. En ese caso, a efectos legales, es como no entregar EPI. Lo que puede pasar en el pie lo contamos en riesgos de no llevar calzado de seguridad.
Qué suele exigirse en cada sector
Es orientativo: manda siempre la evaluación de riesgos de cada puesto concreto.
| Sector o puesto | Lo habitual | Motivo |
|---|---|---|
| Obra, demolición, andamios | Seguridad S3 | Caída de objetos, clavos, terreno irregular |
| Almacén con carretillas o cargas | Seguridad S1P o S3 | Aplastamiento y caída de cajas |
| Taller mecánico | Seguridad S1P o S3 | Piezas pesadas, suelos con aceite |
| Cocina profesional | Trabajo O2 o seguridad S2, siempre con SR | Suelo mojado y engrasado; seguridad si se mueven cargas pesadas |
| Sanidad (planta, quirófano) | Trabajo, tipo zueco, con SR | Resbalón y muchas horas de pie; normalmente sin riesgo de impacto |
| Limpieza | Trabajo con SR o seguridad, según tareas | Seguridad si se manipulan contenedores o se trabaja en exterior |
| Oficina técnica que visita planta | Seguridad básica (SB o S1) | Exposición puntual a los riesgos de planta |
Si tu equipo ya necesita calzado de seguridad, el siguiente paso es elegir el formato: en zapatillas o botas de seguridad comparamos cuál conviene en cada puesto. Para hostelería y sanidad tenemos guías específicas de calzado para hostelería y de calzado sanitario.
Errores frecuentes
- Comprar “calzado de trabajo” pensando que es de seguridad. Es el error más habitual en compras por internet: la ficha dice “laboral” o “profesional” y el comprador asume que lleva puntera. Comprueba que la etiqueta diga EN ISO 20345 y una categoría S.
- Pedir calzado de seguridad para todo el mundo “por si acaso”. En sanidad o en cocinas sin cargas, una puntera que no hace falta solo añade peso y rigidez, y el personal acaba sin ponérsela.
- Fijarse solo en la puntera. En una cocina, un calzado de seguridad sin buen agarre protege del impacto pero no del riesgo principal, el resbalón.
Cómo te ayudamos desde lumpa.es
Si no tienes claro qué calzado exige cada puesto, revisamos contigo la evaluación de riesgos y te proponemos el calzado adecuado para cada perfil (seguridad donde hace falta y trabajo donde basta), con un único pedido y desglose por tallas. Puedes ver las opciones en zapatos y botas de seguridad o pedirnos asesoramiento directamente.
Preguntas frecuentes
¿El calzado de trabajo EN ISO 20347 es un EPI?
Sí, si está certificado: protege frente a riesgos como el resbalón. Lo que no hace es proteger los dedos frente a impactos, porque no lleva puntera. Por eso no sirve como sustituto del calzado de seguridad cuando la evaluación de riesgos lo exige.
¿Cómo sé si mi zapato es de seguridad o de trabajo?
Por la etiqueta, normalmente en la lengüeta o en el interior. Si indica EN ISO 20345 y una categoría que empieza por S (SB, S1P, S3…), es de seguridad. Si indica EN ISO 20347 y una categoría que empieza por O, es de trabajo y no lleva puntera.
¿Quién paga el calzado si es obligatorio?
La empresa. Si la evaluación de riesgos exige un EPI, el RD 773/1997 obliga a proporcionarlo gratuitamente y a reponerlo cuando se deteriora. El calzado que se pide solo por uniformidad, sin un riesgo detrás, depende de lo que fije el convenio o el acuerdo con la empresa.
¿Puedo llevar mi propio calzado de seguridad?
Puedes proponerlo, pero tiene que cumplir la categoría que exige la evaluación de riesgos del puesto, y la empresa sigue siendo responsable de que el EPI sea el adecuado. Lo habitual es que sea la empresa quien lo entregue.




